+50años de historia
Una historia que nació con un sueño y una maleta, con el mar como horizonte
y la cocina como vocación. Más de medio siglo después, La Riviera sigue
siendo lo que siempre fue: un hogar abierto a la mesa.
1978
Un sueño desde Barcelona
Todo comenzó cuando el fundador, con poco más que ilusión y una receta
de familia en el bolsillo, dejó atrás Barcelona para instalarse junto al
Mediterráneo. Quería un restaurante donde el pescado llegase cada mañana
del puerto y la gente se sintiese como en casa. Ese sueño era La Riviera.
Apertura
Las primeras mesas
El local era pequeño, con apenas diez mesas y una cocina que olía a azafrán
desde la calle. Los vecinos fueron los primeros en creer en él. Muy pronto,
los veraneantes descubrieron que la mejor paella de la costa no estaba en
ningún cartel, sino al final de una calle tranquila junto al mar.
Los 90
Crece la familia, crece el restaurante
La siguiente generación creció entre fogones y salitre. Los hijos del fundador
aprendieron el oficio observando, probando, fallando y volviendo a intentarlo.
La Riviera amplió su terraza y comenzó a recibir comensales de toda España y Europa,
pero nunca perdió su alma de restaurante de barrio.
Los 2000
La terraza que lo cambió todo
Con la reforma de los años 2000 llegó la gran terraza con vistas al mar.
Las noches de verano se llenaron de risas, velas y el sonido de las olas.
La Riviera dejó de ser solo un restaurante para convertirse en un lugar
donde la gente venía a celebrar lo que más quería.
Hoy
Más de 50 años mirando al mar
Hoy, La Riviera es lo que siempre soñó su fundador,
y con su hija al frente de la cocina, su legado continúa:
un sitio con memoria, con sabor y con gente.
La receta del arroz a la marinera no ha cambiado.
El pescado sigue llegando del puerto cada mañana.
Y la mesa está puesta, como siempre, para quien quiera sentarse.
"
Vine con poco más que ganas de cocinar bien y de que la gente se marchase
contenta. Cincuenta años después, sigo queriendo lo mismo.
— El fundador de La Riviera